Como se realiza la cirugía endoscópica vertebral
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1. Posición y anestesia
Para acceder a la columna vertebral con un endoscopio, el paciente se coloca boca abajo sobre la mesa quirúrgica.
Lo habitual es utilizar anestesia general, aunque otras opciones son posibles según el caso.

La zona de la espalda se aísla con paños estériles y se desinfecta con antisépticos para reducir el riesgo de infección.
2. Instrumentos
Endoscopio
El endoscopio de columna es el instrumento principal, y consiste en un tubo que lleva una cámara, y varios conductos para conducir la imagen, la luz, el líquido de irrigación y un conducto mayor por el que se introducen pinzas y otras herramientas quirúrgicas.


Arco radiológico
Emplearemos un equipo de radiología quirúrgico (arco de Rx) para realizar una pequeña incisión en el lugar exacto que permita acceder de forma precisa al punto de la columna donde se realizará la cirugía.


3. Abordaje de la lesión con el endoscopio
Utilizando el equipo radiológico para guiarnos, colocamos una aguja apoyada sobre el conducto vertebral, en el punto donde debe llegar nuestro endoscopio.
La aguja guiará la colocación de la cánula de trabajo.

La cánula es un tubo con un diámetro de entre 7 y 10 mm, diseñado para permitir la introducción del endoscopio, que llegará directamente al área de acceso al conducto neural.

Cánula apoyada sobre la articulación vertebral a nivel del disco L4-5.


4. Desarrollo de la cirugía
El endoscopio transmite la imagen de las estructuras anatómicas situadas frente a su extremo a un monitor de televisión. Esta imagen ampliada nos permite supervisar de manera continua el progreso de la cirugía.

A través del canal de trabajo del endoscopio introducimos el instrumental quirúrgico con el que llevamos a cabo la cirugía. La imagen de gran aumento del monitor nos permite ser muy precisos.

5. Liberación de los nervios lesionados
Apertura del canal, separación de la raíz nerviosa.
Una vez que tenemos la pared del canal neural a la vista, procedemos a abrir una estrecha ventana en el mismo exponiendo a la vista el nervio y el disco intervertebral.
Separaremos la raíz para exponer la hernia discal.


Extracción de la hernia discal
Con la raíz protegida por la cánula de trabajo, y bajo una visión amplificada, se procede a extraer la hernia discal de forma segura.


Finalización de la intervención


Ventana en el canal neural con raíz liberada de la presión de la hernia discal.
Una vez extraida la hernia discal la raíz nerviosa queda libre de presión.
En la mayoría de los casos, debido al tamaño reducido de la herida, el hematoma y el dolor postoperatorio son mínimos, lo que permite al paciente comenzar a caminar y regresar a casa el mismo día de la intervención.
