La escoliosis del Adolescente (EIA)

La escoliosis es una desviación de la columna, en la que esta no solo se tuerce hacia un lado, si no que lo hace con rotación de las vértebras, de forma que produce curvas anómalas tanto en el plano frontal como en el sagital [deformidad tridimensional].

Se considera que existe escoliosis si la curva lateral mide más de 10º y típicamente asociada a una rotación del tronco.

La escoliosis idiopática del adolescente (EIA) es el tipo más frecuente de escoliosis que vemos en nuestra consulta.

Se denomina idiopática porque no obedece a una causa evidente o motivo concreto, a diferencia de otros tipos de escoliosis debidas a malformaciones congénitas y enfermedades neuromusculares.

Se denomina del adolescente a la escoliosis que se desarrolla entre los 10 años y el final del crecimiento óseo (pico de crecimiento puberal o de la adolescencia). Se diferencia así de la desarrollada en la infancia o escoliosis infantil.

Frecuencia y causas de la EIA

Afecta en diverso grado a un 2-4% de los jóvenes. Las curvas pequeñas se presentan igual en niños y niñas, pero estas tienen un riesgo 8 veces mayor de presentar una curva progresiva que requiera tratamiento.

Aunque la causa exacta de la escoliosis idiopática del adolescente (EIA) no se conoce con certeza, las investigaciones actuales sugieren un origen multifactorial con una fuerte base genética, aumentando significativamente el riesgo si existen antecedentes familiares. Es crucial entender que su aparición no está provocada por nada que el paciente haya hecho o dejado de hacer.

Signos de sospecha

Los cambios en el aspecto corporal a consecuencia de la escoliosis son muy sutiles al principio, y suelen detectarse en revisiones rutinarias por el pediatra, los propios padres o el adolescente. Se trata de asimetrías como:

  • hombro o cadera más alta que la otra
  • omóplato (paletilla) más salido
  • cintura desigual
  • abultamiento a nivel de las costillas
El test de Adams

Esta es la prueba física más utilizada para el cribado inicial de la escoliosis. El paciente flexiona su tronco hacia delante con las rodillas rectas y los brazos colgando. El médico se coloca detrás y observa su espalda buscando asimetrías y gibas (prominencias) en la espalda, que indican rotación vertebral.

El diagnóstico médico

Si se sospecha de escoliosis, se debe acudir a un especialista (traumatólogo o médico rehabilitador).

El diagnóstico definitivose confirma mediante:

  • Radiografía (Rayos X): Permite determinar la localización y los grados exactos de la escoliosis (ángulo de Cobb). Para proteger a los adolescentes de la radiación repetida, se realizan solo los controles necesarios durante el seguimiento.
  • Madurez Ósea (Signo de Risser): Mediante la valoración radiológica y clínica el médico valora cuanto crecimiento le queda al adolescente, lo cual es vital porque las curvas tienden a empeorar durante los picos rápidos de crecimiento, y se estabilizan al finalizar éste. 
  • Resonancia Magnética (RMN): No se usa de forma rutinaria. 

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