El Impacto Psicológico: Un reto para la familia

El diagnóstico de escoliosis y el uso de un corsé ocurren en plena adolescencia, un periodo vital ya de por sí complejo debido a los cambios físicos y emocionales. El tratamiento puede representar una amenaza para la imagen corporal y la autoestima del paciente, generando en ocasiones inseguridad.

Es normal que el adolescente pase por un «proceso de duelo» al tener que integrar el corsé o la deformidad en su identidad. Por ello, el apoyo de la familia es fundamental. Es esencial validar sus sentimientos, escucharles y apoyarles en sus esfuerzos. Hablar con otros adolescentes en su misma situación o participar en grupos de apoyo puede ser de gran ayuda.

Opciones de tratamiento

El tratamiento es individualizado y depende de los grados de la curva (Cobb) y del crecimiento remanente del paciente.

El objetivo principal es que la curva se mantenga en valores inferiores a 45-50º.

Por debajo de estos ángulos las curvas no siguen aumentando una vez finalizado el crecimiento, y son compatibles con una vida normal y saludable.

Por el contrario, las curvas que superan estos ángulos progresan a lo largo de los años, lo que conlleva deformidades con importante repercusión sobre la salud del paciente.

1. Higiene postural y ejercicio


A todos los pacientes se les recomienda que sigan unas medidas de higiene postural y que realicen con regularidad ejercicios para el cuidado de su espalda.

Mantener los músculos y la columna vertebral saludables requiere un cuidado adecuado, ya que su estructura asimétrica aumenta su vulnerabilidad. El sedentarismo, las malas posturas y la debilidad muscular son enemigos que hay que mantener a raya.

El ejercicio regular es un pilar del bienestar físico.

En el caso de la espalda, fortalecer el core y mantener una higiene postural adecuada son las mejores herramientas para evitar sobrecargas y prevenir dolores musculares o articulares.

2. Observación


Las curvas menores de 25° en un paciente que continúa en crecimiento hasta el final de la pubertad deben ser revisadas regularmente mediante exámenes clínicos y radiológicos cada 6 a 12 meses para identificar cualquier deterioro. Una vez finalizado el crecimiento y confirmado que la escoliosis no avanza, estos controles pueden suspenderse.

3. Uso de corsé


Uso de Corsé para Curvas entre 25° y 45° en pacientes en crecimiento.

El corsé (ortesis) ha demostrado ser eficaz para frenar la progresión de la deformidad.

Existen varios tipos (Boston, Cheneau, nocturnos) y normalmente deben usarse muchas horas al día (16 a 23 horas) para ser efectivos. El corsé se retira de forma progresiva a lo largo de 6 a 9 meses una vez que el adolescente ha alcanzado la madurez ósea completa. 

Hay que evitar el uso indiscriminado del corsé, pues también tiene efectos contraproducentes: limita la movilidad ocasionando rigidez y debilidad muscular que hay que contrarrestar con ejercicio adecuado, y se asocia a un impacto psicológico no desdeñable en el adolescente que es necesario abordar. Se debe utilizar solo en los casos claramente indicados, y finalizar su uso al final del crecimiento.

4. Cirugía (Curvas mayores de 45°-50°)


El tratamiento quirúrgico es necesario solo en los casos más severos (curvas mayores de 45-50º).

En estos casos el desequilibrio de la columna y músculos de la espalda conducen al aumento progresivo de las curvas escolióticas más allá del final del crecimiento, a lo largo de la vida. Esto conllevará un perjuicio para la salud en el futuro bastante importante. Al contrario, en los casos leves y moderados, al finalizar el crecimiento la curva se mantiene estable, sin perjuicios significativos para la salud.

La operación busca detener el empeoramiento, corregir la deformidad y equilibrar el tronco, lo que es beneficioso a largo plazo. Es una cirugía segura, con una tasa de complicaciones neurológicas inferior al 1%, y permite a los pacientes llevar una vida normal tras la recuperación.



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